El viernes fuimos a patinar con mis sobrinos y mi hija. Ver sus caritas sonrientes y sus narices rojas por el frío de la pista me llenó de emoción. Aunque me preocupaba un poco alguna caída, también me gustaba lo independientes y arriesgados de mis sobrinos. Ella intentando piruetas, él largándose a la pista por primera vez sin agarrarse del barandal ni de mi mano. Pude atraparlo más de una vez antes de que caigan. Pude sacarles fotos, y aconsejarles, enseñarles a esquivar, a doblar...a no ir cerca de adolescentes y a no apoyar las manos en el suelo sin estar atentos a algún filo de patín. Si, les mostré los peligros y confié en ellos...y también los seguí de cerca.
El sábado fuimos al grupo de matrimonios. Intenté sacar a mi marido de esa superficialidad con la que habla de la pareja, aproveché la actividad para hacerlo meterse "mar adentro", pero claro molesta salir de la comodidad y la seguridad que nos brinda la orilla. Todavía no logramos NADA. Y yo creo que, como le dije estuvimos eligiendo la pintura para las paredes, antes de construir los cimientos. Y ahora se nos vinieron abajo los ladrillos que fuimos encimando torpemente en la relación. Habrá que ver que pasa. Después despedimos a la parejita que se va a vivir a Esquel. Noté cierta nostalgia de mi marido, creo que hubiera querido estar en su lugar, como tantas otras veces, despreciando lo que tiene y mirando la vereda de enfrente. Pero claro, yo soy el ancla que lo ata a esta "bosta", como dice él.
El domingo vinieron amigos a casa. Fue lindo verlos personalmente, porque la tecnología hace que uno sienta que comparte sus vidas a diario. Desde q me anime a usar Facebook conecte nuevamente con tantos amigos del pasado q habían quedado atrás. Esa conexión me salvó desde el día q murió mí hermana, compartir sus fotos, escribir, q me comenten amigos míos q creí perdidos, amigas de ella, alumnas, compañeras de trabajo. Pero tener en frente, en persona a mis amigos es muuuuuuy diferente. Pareció q los años no hubiesen pasado, compartimos nuestras vidas, anécdotas del pasado y reflexionamos cosas muy fuertes y profundas, otras más banas. Lo más destacado fue la reflexión de vivir día a día como si fuera el último.
Hoy voy al turno que me sacó mamá para el análisis genético, no tengo mucha idea de que se trata, pero me da miedo. Ella parece obsesionada con pensar quien va a ser la próxima en enfermar, en morir. Ese pensamiento también está presente en mí. Pero ella SIEMPRE resolutiva pensó en sacar un turno con un especialista en genética. Es lo menos que puedo hacer por una madre que perdió a su hija de 39 años de golpe en menos de 1 mes. A mí no me da miedo la muerte.
Corré mi chiquita, que la vida te alcanza! volá con tus bracitos bien extendidos qué Dios no nos pide permiso! Viví intensamente!!! Esos momentos son lo único que tenemos y lo único que nos llevamos.
El sábado fuimos al grupo de matrimonios. Intenté sacar a mi marido de esa superficialidad con la que habla de la pareja, aproveché la actividad para hacerlo meterse "mar adentro", pero claro molesta salir de la comodidad y la seguridad que nos brinda la orilla. Todavía no logramos NADA. Y yo creo que, como le dije estuvimos eligiendo la pintura para las paredes, antes de construir los cimientos. Y ahora se nos vinieron abajo los ladrillos que fuimos encimando torpemente en la relación. Habrá que ver que pasa. Después despedimos a la parejita que se va a vivir a Esquel. Noté cierta nostalgia de mi marido, creo que hubiera querido estar en su lugar, como tantas otras veces, despreciando lo que tiene y mirando la vereda de enfrente. Pero claro, yo soy el ancla que lo ata a esta "bosta", como dice él.
El domingo vinieron amigos a casa. Fue lindo verlos personalmente, porque la tecnología hace que uno sienta que comparte sus vidas a diario. Desde q me anime a usar Facebook conecte nuevamente con tantos amigos del pasado q habían quedado atrás. Esa conexión me salvó desde el día q murió mí hermana, compartir sus fotos, escribir, q me comenten amigos míos q creí perdidos, amigas de ella, alumnas, compañeras de trabajo. Pero tener en frente, en persona a mis amigos es muuuuuuy diferente. Pareció q los años no hubiesen pasado, compartimos nuestras vidas, anécdotas del pasado y reflexionamos cosas muy fuertes y profundas, otras más banas. Lo más destacado fue la reflexión de vivir día a día como si fuera el último.
Corré mi chiquita, que la vida te alcanza! volá con tus bracitos bien extendidos qué Dios no nos pide permiso! Viví intensamente!!! Esos momentos son lo único que tenemos y lo único que nos llevamos.
Qué lindo martu! precioso. El comentario de la cancion también.
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