martes, 30 de agosto de 2022
martes, 16 de agosto de 2022
Las palabras
La nomenclatura nace de una necesidad que tiene el ser humano de nombrar las cosas. Y si hay algo q necesitamos es poner en palabras lo q sentimos, lo q nos pasa, lo que nos hacen. Las cosas q amamos. Las personas. TODO tiene nombre, título, carátula.
De pronto una psiquiatra, un médico q te dice q no le gusta dar diagnósticos te priva del derecho a saber que características tuyas se parecen o no a ciertas otras que tienen tantas otras personas.
Conocer acerca de lo que te está pasando y ver qué otros también lo experimentan te hace sentir más acompañada, más comprendida. Aún si la enfermedad o el conjunto de síntomas está en diagnóstico.
La psiquiatría parece tener cierto pudor o cierta resistencia a dar diagnósticos, aventurarse a decir por ejemplo que tenés un trastorno bipolar o que podrías tenerlo les da más adrenalina, temor o timidez que dar una serie de pastillas para aliviar tus síntomas.
Son tan retisentes a decirte que podes tener tal o cual cosa, o que ellos creen q podrías tener ésto o eso otro. No vayan a equivocarse. Pero atacan los síntomas con una clara dirección que les hace pensar que podrías tener algo que ellos sí estudiaron, con sus respectivos nombres y sus características particulares.
El resultado a esa apuesta por unos remedios u otros, por un tratamiento particular determinaria el acierto o NO a ESO que pensaban y que prefieren no compartir con pacientes y familiares.
"No te conozco lo suficiente". "No me gusta dar diagnósticos apresurados, necesito mucho tiempo para hacer una evaluación y darte una respuesta." "Tenés un conjunto de síntomas que afectan tu equilibrio emocional."
Entonces te llenan de pastillas si estas no fucionan prueban otros fármacos y si tampoco van bien existen numerosos medicamentos, con muchos nombres que apuntan a diversos diagnósticos y síntomas, que tienen también muchísimas advertencias y contraindicaciones, cómo efectos adversos.
"No leas los prospectos". Me dice. "No todo lo q dice ahí les pasa a las personas que lo toman. Lo q pasa es que la industria farmacológica se tiene que resguardar". Y ahí está la clave. Dar un diagnóstico, aventurarse a decirte que cree que podrías ser bordlaine, esquizo, tener un trastorno límite de la personalidad o ser narcisista...
....Esas cuestiones no se dicen. Porque afectarían al paciente? Porque atentan contra la forma en la que la sociedad, la familia y tu entorno te miran o porque el profesional se expone a un error? Una mala praxis a partir de un mal diagnóstico.
De repente te tira un: "yo no sé si tu papá pudo haber sido mal diagnosticado y tener otra cosa que no sea una esquizofrenia."
"Sabe que? Yo tampoco. No sé que tuvo como tampoco se que tiene mí mamá ni que tengo yo. Tampoco sabíamos que le estaba afectando a mí hermana cuando la internaron y durante 10 días no hubo un diagnóstico." Podria ser lupus, podría ser cualquier otra cosa. Pero murió de una leucemia hemolítica aguda, o así nos dijeron y nombrarlo me da cierta paz. Claramente tengo miedos, cada vez que me hablan de cáncer o leucemia o esquizofrenia tiemblo como esa nena de 5 años y medio que quedó huérfana de padre, porque siento mis raíces enfermas. Preciso podar esas raíces y no sé si es posible o no.
Ayer me enteré que existen unas macetas que son como tejidos, en vez de plástico rígido o cemento. Éstas tienen la particularidad de hacer "autopoda" de raíces. No necesitaría entonces que estemos sacando a la planta y cortando sus raíces, de manera tan traumática para la pobre, ya que al llegar a zonas con más luz la raíz se seca de manera natural. Entonces la analogía que hizo mí mente fue inmediata. ESO es lo que nos da paz cuando conocemos los diagnósticos y aprendemos acerca de nuestros familiares y antepasados. Cuando queremos conocer nuestras raíces y echar luz sobre aquellas sombras.
Quizás sea más fácil si podemos poner en palabras lo q sentimos, lo que nos pasa y leer acerca de otras personas que experimentan cosas similares. A lo mejor sea más práctico ver q si estamos condenados a cargar ciertas condiciones o tendencias a enfermar. El conocimiento, la lectura, la investigación y otras experiencias nos ayuden a cuidar nuestro interior, nuestro físico, nuestro espíritu, nuestra mente y sanar con o sin tratamiento.
Ya no tengo fuerzas para oponerme como antes a los fármacos y a la ciencia médica. Acepto q exista y hago los tratamientos q los doctores me manden. Pero sigo teniendo un huracán dentro que me impulsa a buscar en lo profundo y fuera otras opciones más naturales. A preguntarme si será momento de hacer podas o no.
viernes, 12 de agosto de 2022
Mí sombra
Hoy quisiera cambiar el papel de víctima q no me deja avanzar, hacerme cargo, empoderarme, tomar las riendas de mí vida, ser tenaz.
Quiero lograr cosas, terminarlas.
Tengo mucho miedo a fracasar, a descubrir q no soy lo suficientemente buena, inteligente, capaz.
Tengo miedo a la frustración, a la crítica, al juicio, a la mirada de desaprobación, a qué no me acepten, no me quieran. Al rechazo, vacío, soledad.
Me enoja dar mucho y no recibir NADA o conformarme con migajas, que se aprovechen de mí, de mí esfuerzo, de lo poco q tengo.
Me enoja darme cuenta q me usaron, q lastimen a las personas q amo, ver sufrir a otros por cosas q se podrían cambiar o evitar. La injusticia, la maldad.
Me enoja la gente q se ocupa de ver la paja en el ojo ajeno y va a marcarselo.
Me enoja no permitirme enojarme la mayor parte de las veces. Reprimirme. Ocultarlo, no sentirme con derecho.
Me enoja entristecerme tanto y quebrarme con frecuencia.
No sé q me niego a aceptar. Supongo que no acepto q me tengo q esforzar mucho para ver resultados mediocres muchas veces.
Me niego a aceptar q avanzar conlleva muchas caídas, desilusiones, que no tengo q hacer las cosas para el aplauso,
A lo mejor me niego a aceptar que la mediocridad está en no querer salir de mí zona de confort por no fallarme a mí y a otros q crean en mí más q yo.
Me niego a aceptar q puedo ser también narcisista porque muchas veces espero un trato especial, q me admiren, se sorprendan y me adulen, aunque lo hagan no voy a creerles. No van a llenar mí vacío ni van a quitar mí tristeza, mí menosprecio, mis pocas ganas de hacer las cosas, de trabajar, de esforzarme, de fallar y seguir intentando sin claudicar.
No acepto no darle un sentido y propósito a cada paso q doy. Y no sé si ésta es mí sombra. Si mí sombra soy yo...si alguna vez me permitiré brillar o si me quedaré con la idea que me impusieron de q tengo talentos desperdiciados y por ESO nunca logro NADA.
sábado, 6 de agosto de 2022
No me desees suerte! desearme éxitos.
Hace 8 años y 6 meses mi hijo de 6 años me decía:" para qué sirven los médicos si no pudieron curar a la tía ni al abuelo?" e inmediatamente me vio serio y agregó: "mirá que tenés mala suerte vos. Morirse tu papá y después tu hermana...yo me quedé sin abuelo ni tía." La conversación siguió y derivó en "el mundo de Jesús" a lo que me dijo: "yo quisiera ya ser viejito, asi estaría en otro mundo mejor." Claro, si tiene que pasar algo que pase de una vez! la ansiedad de los chicos...pensé y le dije: "Dios te dice que subas una laaaaaaaaaaarga escalera y vos querés tomarte el ascensor! qué piola! pero No! nosotros no somos del mundo, pero vivimos transitoriamente en él para hacer de de nosotros mismos ALGUIEN. Con mayúscula. Tenemos que descubrir quienes somos y para qué vinimos". Pero en ese momento yo atravesaba un duelo y una depresión muy fuerte y sus palabras reflejaban mí pensamiento. La suerte! la suerte no existió para mi. Condicionados por el azar no somos producto de él. No estamos determinados por nuestra suerte, podemos torcer o enderezar nuestro destino. Yo estaba en la intrincada decisión de tomar el ascensor o subir uno a uno los peldaños de la mano de mis hijos. Aún tenía muchas puertas por cerrar, otras por abrir, ventanas que iluminen un interior muy oscuro y muchísimo camino por andar. Logré la meta de ponerme en pie. Pero no lo hice en 10 días. Me llevó 2 años salir de la depresión. 3 años más para decir BASTA y convertir mi casa- cárcel nuevamente en un refugio. Tomar decisiones, coraje y las riendas de mí vida. Otro año más paraconseguir trabajo y así tantos logros. En los últimos cuatro años me volví a arriesgar a amar, volví a equivocarme y nuevamente me aventure a formar una pareja. La experiencia que tengo ahora no es la misma de quién comenzó este blog hace ya 9 años y 5 meses. Diría q se puede salir, que todo se supera, pero no lleva 10 días. Sino años. La decisión la tomamos un día y luego cada día. Y en el camino hay recaídas. Después de tantos años volví a tomar medicación. No fue la medicación la q me saco aquella vez de dónde estaba. Fue el primer paso seguido de muchos otros. Pero aún sigo improvisando.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)